Blogia
ie14327sanjorgedi

HISTORIA DEL NOMBRE DE SAN JORGE.

I.    PARTE

3.1          HISTORIA DE SAN JORGE 

 

3.1.1      BREVE ESTUDIO LITERARIO DEL PUEBLO DE SAN JORGE 

 

San Jorge un pueblo que en el ritmo de la vida, es un joven que despierta en medio de un amanecer, su destino se dirige a una aurora de esperanza y de desarrollo.  Su cambio paulatinamente es progresivo a su mente tiene en todos sus arcos figurativos - un paisaje – un marco textual que diseña su propia filosofía de nuestro terruño.

 

Paisajes, ambientes retratantes, cuna de jóvenes aspirantes y amantes al progreso, que vibran a la sombra de un calor criollo andino,  Su estilo que lo separa típicamente, se escenifica en sus propias costumbres, lineados a un folklore popular de sabor a mingas y festejos.

 

Los caminos que emprende San Jorge, buscando los nuevos horizontes, a la par de su vida cotidiana, se volca en su propia cultura, como rasgos de una montaña radiante que ofrece la propia naturaleza.

 

Nuestro pueblo, guarda muchas vicisitudes, esconde en su seno de su propio corazón la sonrisa de un niño esperando una bendición en su destino.

 

Su naturaleza geográfica, de carácter mesopotámico, con sus hilos de aguas cristalinas, le dan vida, venas que riegan, como la cuenca de San Jorge, ríos que se desprenden de las altas cimas, caen como cordones, adornando a cada margen del pueblo.

 

Ríos hermosos y señoriales, sus aguas oriundas riegan su fecunda tierra, esperanzas de los hijos de hoy y del mañana.

 

Sus pobrezas mezquinas, se dan en las formas venarias que se dibuja en los anexos de Guayaquil y Misquis, lugares que forman el cerco perimétrico del sector norte, cuyo orden son como dos personas que se acuestan en una hora de dos luces y duermen, las noches estrelladas esperando en despertar al rayar el día para entregarse y empezar un nuevo destino. 

 

Condorhuachina y Huala son como hermanos diferentes y mancebos que vigilan la vanguardia de nuestro pueblo, reflejados e iluminados por los rayos solares de primavera, miran de siempre en siempre el infinito de nuestra gloria de San Jorge.

 

De campamento a caserío, de pueblo a centro poblado fue creciendo San Jorge, como una comunidad, su vida se fue consolidando, hoy más que nunca, sus hijos emprenden en alto llevar su resonancia de cambio y desarrollo a un milenio venidero.

 

Nuestra juventud, hace camino en el destino progresista a las facultades de hacer eco el nombre de San Jorge.  Las virtudes de sus valles, están en los paisajes culturales levantando un plano primario muy realista y albergador, se puede decir que en San Jorge cuenta con espacios enseñoriantes que brinda la geografía del reino de Dios.

 

En épocas estacionarias, los cantos de los pajarillos, la típica risa del alegre chilalo, familiarizan al llegante, las alhajas, quebradas – encantadoras, sus cascadas que le cantan al viajero errante, su anonimato del pasado, se sienta en el peso del yugo que sufrió durante décadas y estaciones quinquenales, la esclavitud y la humillación que vivió nuestro pueblo, al margen de las leyes, permitió luchar por los nuevos rumbos de cambio.

 

Su henofilia de esperanzas están en los recuerdos de sus yanaconas, su óbito de alejamiento en un sistema pasado, que bien lo escuchamos del “Cacique Blanco” o del tal “pelayos”.

San Jorge, es un pueblo de añejos momentos, que a la luz de los días todos sus churres se educan, para ser gente de semblante, que dichosos guardan  su compromiso de buscar una profesión en nuestra región.[1]

 

3.1.2      COMENTARIO DEL CASERIO DE SAN JORGE

 

RESEÑA HISTORICA

El caserío de San Jorge, y  sus anexos que lo conforman, está constituido por una zona muy amplia (cuenca) del alto Piura, ubicado en el distrito de Frías, provincia de Ayabaca -  Región de Piura.

Antiguamente, nuestra jurisdicción estaba reconocida como zona de ganadería – denominada (Poclús – San Jorge).

 

Hasta esa época, los habitantes se desenvolvían en una forma normal. Pero posteriormente  llegó gente de lugares lejanos, extraños a nuestras costumbres y se fue creando la discordia y división de sus habitantes, fue allí que se produjo un enfrentamiento entre los nativos de nuestra zona, contra los nativos de la jurisdicción de Frías.

 

Aprovechando este incidente, los extraños de tez blanca (gringos) acompañados  con armas de fuego caseras, penetraron en nuestro distrito y al no ser conocidos por los nativos utilizaron  la fuerza bruta y se apoderaron del lugar.  Los naturales de la  zona fueron lanzados de sus propiedades, otros fueron sometidos al cautiverio, obligándolos a trabajar en forma gratuita para su captor.

 

La sumisión de los nativos por gente de tez blanca, venidos desde la costa, conocidos como la familia REUSCHE, aprovecho  que los campesinos (yanaconas) se encontraban en una completa ignorancia los sometieron bajo su dominio, desde hace más de dos centenas de años y el último que reza la historia local fue un tal Eduardo Reusche, que según versiones fue la  última persona que  condujo  la hacienda Poclús - San Jorge, aproximadamente murió en el año 1915, sin dejar hijos cuerdos (reconocidos), según fuentes verbales solo tuvo un hijo que era sordomudo y aprovechando esa circunstancia, los sobrinos Fernando Reusche León y otros, como ya estaba formada la hacienda de gran magnitud –Poclús – San Jorge, estos arrendaron el predio al señor Miguel Castro, todo el fundo, fue explotado directamente por más de tres décadas.  El mencionado arrendatario se retiró porque hubo un intento de homicidio en su contra, de parte de las gentes traídas de afuera del ya hacendado Fernando Reusche León.  Pero a todo esto, los que sufrieron fueron los humildes campesinos aborígenes, ya que el arrendatario se vengó maltratándolos y dándoles muerte a algunos.  Cuando se negaban a dar entrada a sus humildes habitaciones según comentario se dice que los baleaban.  En aquella época los hacendados y arrendatarios eran tan autónomos que se les podía considerar como pequeños reyes o corregidores, ya que se sentían  con todas las facultades, hasta de disponer de la propia vida de un humilde yanacona.

 

En el año 1950: Fernando Reusche, contrata como administrador de la hacienda a un tal José Pelayos García de nacionalidad española, este señor aprovechando la ingeniosidad y el desamparo del aborigen yanacona, también utiliza la fuerza bruta, y como norma la injusticia.  Emprende un sistema de desalojo, como único camino, quitaba las pequeñas parcelas o arriendos que tenían algunos yanaconas, pagando tributo al ya dueño del fundo.  Los naturales que eran desposeídos de sus arriendos eran corridos u obligados a trabajar a la hacienda, sus humildes chozas eran quemadas.

 

Les quitaban las posiciones y acciones, entendiéndose que las posiciones del yanacona eran las tierras que realizaban actividades de siembra y cosecha, las acciones del aborigen eran sus casas de quincha o chozas de paja con chante, el poco ganado que poseían algunos naturales era también confiscado.

 

En términos humillantes, después de desalojarlos los votaban al camino real de herradura (camino principal) además les quemaban todas sus pertenencias, sembríos y chacras de maíz, alverjas, fríjoles, plátanos y los cañaverales.  Toda clase de producción de pan llevar.  A otros les saqueaban sus casas, llevándoles a la hacienda todo lo que encontraban, así mismo cuando se trataba de pastizales y productos que podían servir de alimentos al ganado vacuno del hacendado lo pisaban y soltaban al ganado, quedándose también ilícitamente gran parte del ganado de los yanaconas en poder del hacendado.  Así se los cogían en forma despiadada.  Con esta acción el patrón y sus seguidores solía divertirse a grandes carcajadas y a rienda   suelta.  Esto parecía algo extraño y demasiado voraz para los campesinos yanaconas.  Los indefensos pobladores no podían hacer nada por el gran desamparo en que se encontraban por el sistema político que se desarrollaba en nuestro Perú.

 

En el año 1956, que entró a la Presidencia de la República don Manuel Prado, el señor Fernando Reusche, aprovechando el compadrazgo, se consolida más y más en el fundo, la astucia del administrador PELAYOS, les hacía creer a los humildes pobladores que todos los bienes y servicios de la hacienda, incluyendo toda la cuenca de San Jorge compuesta por grandes invernas y campos de pasto natural de temporada eran del estado, y que el tenía ingerencia en forma directa en el gobierno central.

 

El preludio de nuestra vida civil, fue historia de las tendencias de los partidos políticos, las tendencias liberadoras durante la era republicana, despertó a algunas yanaconas.  Las principales doctrinas, como el socialismo, el APRA, engendraron en los yanaconas el sueño de gozar con su sudor las tierras, invadiéndolas gracias a las buenas voluntades del general de división Juan Velasco Alvarado.  La caída del gamonal fue obra del poblador ya que los habitantes de San Jorge, quien tenía sus ideas liberadoras se adjudicaron sus tierras al amparo de los D.L. del estado que favorecía al humilde agricultor.  “La tierra es para quien la trabaja”[2]

 



[1] Apuntes estudio literario de San Jorge

[2] Información recogida a varios vecinos de San Jorge.

0 comentarios