EL SITAN DE PELAYOS-SAN JORGE
“SAN JORGE RENACE CUANDO EL PUEBLO LO HACE”
“Es inútil mirarse al espejo”, y decir: ¿Quién soy?, Uno aprende quien es, sabiendo con quien anda, aprende cosas buenas y malas; aprende de las personas que nos aceptan y de las que nos rechazan.
Desde que un niño viene al mundo, quiere saber dos cosas lo que se relaciona con su entorno y los mitos que a la gente tanto le gusta escuchar y decir.
Dentro de la globalización; la comunidad nos ve y nos dice, si ustedes son parte nuestra, entonces, nosotros somos parte de ustedes.
Aquí, maestros de vocación, es fantástico unirse, hablar el mismo lenguaje; pertenecer a un plantel significa tener identidad, amor, trabajo y disciplina.
En una forma transcultural, uno sabe palabras bonitas de aquellos con quien andamos, y lo hacemos de forma tan suave y sin esfuerzo que ni nos damos cuenta que aprendimos.
He conocido maestros que han querido hablar como niños, han tratado de aprender la forma como ellos hablan para unirse. Aprenden el vocabulario, pero no la gramática. Uno no logra su identidad a partir de lo que es; se logra a través de la forma en que nuestros amigos y maestros son y se lucha para que se respete las voluntades y se encariñe en la forma de convivir.
A medida que crecemos, necesitamos maestros que con eficiencia y eficacia construyan con su trabajo respeto y disciplina en el lugar donde se desempeñen.
En nuestra comunidad, no hay buenos ni malos, todos somos capaces, tendemos a lograr y ser mejores dando ejemplo a quienes nos dicen que somos parte de ellos.
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